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Quiero una cámara que dure 50 años

Foto del escritor: Ramón Martínez
Ramón Martínez
18 sept
5 min de lectura

Actualizado: 2 oct

No conozco la fecha exacta, pero hace 50 años mi abuelo se compró una cámara, una Contax RTS Mark i, acompañada de un objetivo Contax Zeiss 50mm f1.4. Un equipo de primera para la época: visor reflex, ópticas de primera clase, fotómetro a través de la lente (TTL), obturador eléctrico y diseño hecho por los expertos de Porsche.


Dejando a un lado todas las especificaciones técnicas ahora completamente desfasadas por los avances en la tecnología y en la fotografía durante los últimos 50 años, esta cámara tiene una facultad que a día de hoy cuesta encontrar en cualquier otro modelo, independiente de la marca, megapíxeles, autoenfoques y modos de disparo: esa cámara sigue funcionando, a la perfección.


Contax RTS + Contax Zeiss 25mm f2.8 + Ilford HP5+ 400
Contax RTS + Contax Zeiss 25mm f2.8 + Ilford HP5+ 400

Mi padre me cedió la cámara de mi abuelo hace unos años cuando decidí tomar la iniciativa de limpiarla y empezar a usar el 50mm Contax Yashica como lente para vídeo. Mi interés por la cámara escaló al punto de empezar a fotografiar en analógico, empezar mi colección de cámaras, aprender a repararlas y a crear mi set de lentes Contax Zeiss para cine.


Pero con la vuelta del interés general por la fotografía analógica y la subida de los precios de las películas, cámaras y químicos de revelado me vi obligado a cambiar el analógico por digital y no decidí hacerlo de cualquier manera.


La elegida fue la Fujifilm X-Pro3, un sistema completamente diferente, estilo telemétrica. En su momento no podría haber sido más feliz, había sido una compra completamente por capricho. No podría haber deseado tener otra cámara: con demasiada tecnología, opciones, flexibilidad; pero a la vez, limitaciones autoimpuestas en forma de una pantalla oculta, con opción a visor óptico y sólo lentes manuales. El puente perfecto para la migración del analógico al digital.


Igual que la Contax la Fuji X-Pro3 se sentía exótica, bien diseñada, compacta, inteligente, rápida, bonita de usar. Aún a día de hoy la sigo considerando una de las cámaras más bonitas y atractivas del mercado, un factor que considero muy importante en la manera en la que escojo y uso mis cámaras. Llamadme superficial, pero creo que el diseño de una máquina, especialmente una creada para formar parte de un proceso creativo, es fundamental para estimular su uso.


Contax RTS + Contax Zeiss 25mm f2.8 + Ilford HP5+ 400
Contax RTS + Contax Zeiss 25mm f2.8 + Ilford HP5+ 400

La Fujifilm X-Pro3 salió al mercado a finales del año 2019, hace 7 años aproximadamente, y ese es el tiempo que ha durado mi modelo. La cámara tiene un error de diseño fundamental y reconocido por la comunidad de usuarios de la cámara y por la propia marca: una muesca afilada en la bisagra del monitor hace que, con cada apertura y cierre del sistema  oculto de la Xpro3, el cable flex que conecta la pantalla a la placa madre se vaya desgastando y cortando, hasta el punto en el que la conexión muere.


Esto abre muchos temas de debate interesante:

  • ¿Qué es mejor? ¿Un sistema mecánico que hay que mantener durante años a punto para que funcione o uno electrónico que con el tiempo fallará y no podrá repararse por la falta de repuestos?

  • ¿Hasta qué punto estamos creando aparatos que, por nostalgia, hacemos que se parezcan a cámaras viejas pero olvidándonos de aspectos fundamentales, como el ánimo de crear aparatos para ser usados durante muchos años?

  • ¿Puede tener el nombre “Pro” una cámara diseñada con obsolescencia programada y cuya casa se niega a ser consistente en sus prácticas al ofrecer reparaciones gratuitas por un fallo de diseño sí en algunas regiones y no en otras?


  • ¿Dónde consigo una cámara nueva hoy en día que vaya a durar 50 años?


Esta última es realmente la pregunta que llevo haciéndome las últimas semanas. Intenté yo mismo la reparación de la cámara, sin éxito, y después de empaquetarla y enviarla al centro de reparación europeo de Fujifilm en Portugal, la única pregunta en mi cabeza era: ¿Qué cámara va a sustituir a mi XPro3?


Era la cámara de mis sueños, no podía pedir más, el aparato que esperaba poder usar durante gran parte de mi vida, hasta aprenderlo y dominar cada centímetro de cada palanca, gastar cada pieza de goma y cada disparo del obturador. Pero si algo me ha demostrado es que eso no podrá ser así. Seguiría usándola, pero cada 7 años (o 5 años de uso regular según otros testimonios en internet) el proceso de empaquetado y envío a Portugal se acabaría convirtiendo en una tradición, por un sistema destinado para fallar.


Desde entonces, comparando modelos, me he estado fijando mucho más en la construcción de cada sistema, qué diferencia a cada marca en ese departamento y qué características hace que una cámara aguante más o menos: elementos móviles, resistencia a salpicaduras, construcción en metales, tipos de botones y palancas… Y he evaluado cómo ha afectado el paso del tiempo al resto de mis cámaras:


  • La primera, una Nikon Coolpix, que aproximo fue lanzada en 2009, funciona pero algunos plásticos se han deteriorado con el paso del tiempo. Un fallo de diseño, no pensada para durar.

  • La segunda, una Lumix TZ80, lanzada en 2016, sigue funcionando, pero la palanca de comando que ajusta la velocidad de obturación no lee correctamente cada giro, haciendo que sea frustrante de usar. Un fallo de diseño, no pensada para durar.

  • La tercera, una Lumix GH5S, lanzada en 2018, una cámara verdaderamente buena, con algunas gomas despegadas y un  conector jack fundido. Una cámara hecha para durar y que espero que pueda seguir haciéndome un buen servicio, pero que ha pasado a un segundo plano por sus características más enfocadas a vídeo.


Pese a todo esto ¿sabéis en qué cámara estoy pensando? una Fujifilm X-T30iii. No es una cámara tope de gama con buena construcción, buenos materiales, no tiene protección contra el clima, redundancia en las memorias… Lo que sí que es, es una cámara más económica, sencilla, pequeña… El caso es que sigo necesitando una cámara pequeña y elegante, porque, de lo contrario, sé que no la usaré en mi día a día (el motivo más importante por el que tengo una cámara de diario) y no tiene pinta de que, si no gasto miles y miles de euros en una cámara, vaya a conseguir unos mínimos.

Contax RTS + Contax Zeiss 25mm f2.8 + Kodak Gold 400 (Caducado)
Contax RTS + Contax Zeiss 25mm f2.8 + Kodak Gold 400 (Caducado)

La Contax RTS fue en su momento un modelo tope de gama creado para competir con la serie R de Leica, cámaras hechas para durar. La Fujifilm X-Pro3 fue en su momento un modelo tope de gama creado para competir por tus ganas de echar de menos tus cámaras analógicas, una cámara hecha para sentir nostalgia.


He pasado 5 años acompañado por mi X-Pro3, veremos qué otras cámaras me esperan durante los próximos 45. Porque igual que yo antes de mi Fuji tuve la Contax de mi abuelo, él, antes de su Contax, tuvo una Leica.

 
 
 

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